jueves, 28 de noviembre de 2013

La Córdoba monumental

Había estado en Córdoba hacía mucho tiempo, cuando tenía seis o siete años. Ahora, he tenido la oportunidad de viajar de nuevo a esta encantadora ciudad que tenía bastante difuminada en mis recuerdos y, sin lugar a dudas, puedo decir que merece muchísimo la pena.

Al ser una ciudad pequeña, desde Madrid, se puede hacer una escapada de fin de semana y ver lo más atractivo de la ciudad sin agobiarse por todo lo que no se ha podido hacer. Córdoba es una ciudad con un patrimonio cultural inmensamente rico, con una gran historia, a la que acompañan la amabilidad de sus gentes y su envidiable gastronomía, para todos aquellos que disfrutamos con sabores propios de las distintas culturas.

Uno de los importantes atractivos culturales de la ciudad es la convivencia de religiones que han pasado por ella a lo largo de la historia y cómo pudieron convivir unidas hasta el momento de la Reconquista. La ciudad conserva una de las tres sinagogas históricas que quedan en España, junto a dos existentes en Toledo. La sinagoga, que se inserta dentro del casco histórico de la ciudad, se alza como un monumento de gran interés en el que se puede descubrir el atractivo de su arquitectura y de su decoración con inscripciones y tallado en sus paredes.





Si duda alguna, Córdoba nos ofrece una de las joyas del Al-Andalus. La Mezquita de Córdoba se erige como un monumento único en el mundo. La gran Mezquita cordobesa, que fue una de las más grandes del mundo custodia en su interior la actual Catedral de Córdoba. La mezcla entre la arquitectura árabe y la propia de la Europa renacentista es asombrosa. Junto al muro de entrada de la Catedral podemos encontrar los característicos arcos de herradura doble, que ocupan todo el espacio de la antigua mezquita. Os dejamos a continuación algunas de las imágenes más impactantes de este monumento que, junto a la Alhambra de Granada representan dejando a quien lo visita completamente impresionado, lo mejor del arte andalusí en la península.







El último monumento indispensable para quien visita Córdoba es, sin duda, el Alcázar de los Reyes Cristianos. Este castillo fue residencia de los Reyes Católicos durante ocho años y, con independencia de las maravillosas vistas panorámicas que se pueden disfrutar de la ciudad, uno de sus mayores atractivos son sus jardines, cuidados a detalle, recorridos por el agua que brota de sus fuentes.







Córdoba es una ciudad que sorprende porque supera las expectativas que uno puede tener, a priori, de ella. Tal vez algo solapada por otras ciudades andaluzas, uno no espera encontrase maravillas culturales tan impresionantes como las que allí se puede visitar.

Autora: Laura Arroyo Martínez