lunes, 28 de mayo de 2012

Lanzarote: isla de volcanes




Un lugar especial para mi es Lanzarote, porque contrasta la belleza del mar con la destrucción producida por los volcanes.

Autora: María Tirado

lunes, 21 de mayo de 2012

Múnich - Englischer Garten

El Englischer Garten, el jardín inglés, en Múnich, es punto de encuentro y convivencia en la capital baviera. Sobre todo en los días calurosos del verano la gente se encuentra con amigos, hace picnics o simplemente disfruta del sol. Para mi es un lugar para desconectar del ruido de la ciudad, donde me encuentro en plena naturaleza y al mismo tiempo en pleno centro. Es un símbolo del verano y de la alegría. Siempre espero con mucha ilusión ese primer día del año en el Englischer Garten.



Autora: Edith Callsen

viernes, 9 de marzo de 2012

Siria - Palmira



Palmira es la joya arqueológica de Siria. Palmira tuvo una ubicación estratégica en un oasis que lo convirtió en una parada ideal para las caravanas del comercio de la seda de China al Mediterráneo y la convirtió en un próspero reino en el s. II a.d.C. El Emperador Caracalla la declaró colonia de Roma. En el 270 la reina Zenobia decidió deshacerse de la dominación romana y en abierto desafío toma posesión de toda Siria, conquistó el Bajo Egipto y envió sus ejércitos a Asia Menor hasta el Bósforo. Finalmente fue derrotada por los Romanos, Palmira fue saqueada y jamás recuperó su posición. Los puntos más destacados: el templo de Baal-Shamin, el Templo de Bel, el Arco de Triunfo, la Gran Columnata, el Anfiteatro, los Baños, el Cementerio, la Columnata, el Tetrapylon, el Valle de las Tumbas. En la cima de la colina que domina Palmira, se halla el Qala-at ibn Maan, un castillo árabe del siglo XVII. Su museo cuenta con algunas obras excelentes.

Autora: Darine Ozairi

lunes, 20 de febrero de 2012

La Puerta del Sol - Cáceres

La Puerta del Sol en el casco medieval de Cáceres es uno de los rincones más especiales de la ciudad, tras ella se esconden actualmente pequeñas salas, jardines y patios que pertenecen a la parroquia, pero lo verdaderamente mágico del lugar es el pequeño espacio que hay delante, esa pequeña plazoleta de piedra que comunica las estrechas calles de la izquierda, húmedas y silenciosas, con la ancha cuesta de los caballeros a la derecha, siempre transitada y con sus largos escalones que nos guían hasta la iglesia que nos cubre las espaldas. Desde este rincón, cuando el sol calienta es fácil oler el granito de la piedra, es fácil sentir las pisadas de las gentes que transitaron estas calles, o el viento que mecía los cabellos de las doncellas, y si nos paramos un tiempo con los ojos cerrados, aún se sienten las meditaciones de los caballeros que antaño contemplaron esta puerta antes de partir hacia alguna justa batalla.



Autor: Leandro Pavón

jueves, 9 de febrero de 2012

Laguna del Patriarca

Laguna del Patriarca. Moscú. Además de ser un lugar de alto voltaje literario (El maestro y Margarita, de Bulgákov, comienza precisamente en este lugar), es uno de los pocos lugares humanizados que encontré durante una estancia en Moscú. En un banco del parque, una señora mayor me miraba risueña, y pensé en cuántas cosas podría contarme si hubiéramos podido entendernos en alguna lengua.



Autor: Francisco García Jurado

domingo, 5 de febrero de 2012

Alcalá del Júcar


Este es uno de esos muchos pueblos que podemos encontrar en la geografía española donde el tiempo parece detenerse, rodeado de preciosas vistas y de gente maravillosa y que, prácticamente, nadie conoce, salvo sus propios vecinos. Os hablo de Alcalá del Jucar, un pequeño pueblo de la provincia de Albacete que crece en las laderas del río Júcar (de ahí el nombre del pueblo).

Durante el año pasado, tuve ocasión de visitar este entrañable lugar en uno de mis viajes de trabajo. En esa ocasión simplemente conocí la plaza central del pueblo, al pie del río y el hotel donde me hospedé. La gente, la comida y la habitación me parecieron fenomenales y decidí planear un viaje más adelante para conocer más mejor el pueblo.



De entre los muchos atractivos de este pequeño pueblo, podemos encontrar un castillo de finales del siglo XII, un puente romano cruzando el río Júcar perteneciente al Camino Real de Castilla a Levante y una serie de cuevas visitables todas ellas donde se puede incluso tomar una copa mientras se baila. Las vistas desde lo alto del castillo son preciosas, y se puede observar un gran tramo del río y una magnífica panorámica del valle.

No pretendo hacer de este escrito una propaganda gratuita para el pueblo, pero no puedo más que recomendar a todas aquellas personas que les guste la naturaleza y que quieran sentirse retirados del mundo, pero sin alejarse de la civilización que lo visiten por sus bellos parajes, buena comida y estupenda gente.



Autor: Rubén Gómez García

lunes, 30 de enero de 2012

Bogotá




Personalmente creo que es imposible describir una ciudad como Bogotá. Si lo hiciera, millones de detalles y sentidos quedarían perdidos en la búsqueda de palabras, palabras que seguramente la humanidad no ha tenido la creatividad y divergencia para inventar. Lo único que podría compartir con ustedes es un sentimiento, el sentimiento que provoca mi ciudad natal, sentimiento que intentaré transmitir en el siguiente texto. Texto creado mientras intentaba contemplar y entender (o sentir) una ciudad tan diversa y especial, llena de contrastes, llena de felicidades y tristezas, de personas magníficas,… una ciudad de casi 10 millones de habitantes, donde la lucha de cada uno de ellos es tan diversa pero tan genuina que es imposible pensar en la imposición de sentidos.






“Los sentidos de la vida...”


Hemos intentado buscar el sentido de la vida en las palabras de nuestro pensamiento pero no hemos reconocido que los sentidos son más que palabras, y que la vida, más que pensamiento. Tampoco es algo que se pueda explicar, compartir, comparar, verificar, ... o incluso recordar. Mentira es que sea estático, o que sea uno, o que pertenezca a una lengua, a un ismo, a una percepción cultural o a una personal.

No es algo difícil de encontrar ya que siempre está ahí. No se encuentra en las cosas grandes, ni en las cosas pequeñas o medianas. No se encuentra en la religión, en la biología, en la psicología, en la sociología, en la antropología, y mucho menos en la filosofía. Tampoco se encuentra en nosotros mismos o en los otros. No se encuentra en el sabor de una hoja de otoño, o en la fragancia del atardecer, mucho menos en las lágrimas de la primavera, o en el sonido del florecer de las nubes de lluvia. No se encuentra en la alborada de una nueva vida, o en el ocaso de una bella y prolongada retirada.

Algunos se han atrevido a afirmar que la vida no tiene sentidos y les hemos creído. Otros han utilizado lenguas exánimes para explicarnos que se encuentra en las cosas mínimas y diminutas del momento, y también les hemos creído. En tiempos más oscuros y míticos se tildaba nuestra existencia de castigos prodigiosos y de voluntades ajenas. Esas licencias que dimos para explicar la vida: las aféresis, síncopas y apócopes del sentido nos quitaron las voluntades. Ahora lo explicamos con ideas de igualdad, paz, tranquilidad, humanidad, …, aunque estos metaplasmos pequen por hipérbatos.

Lo único que puedo decirte, amigo(a) mío, es que la vida sí tiene sentidos, que no son hermosos u oscuros, que no son abstractos o concretos, que no nos darán paz o terminarán con nuestra existencia. No estoy seguro que debamos buscarlos, sólo sé que hemos intentado buscar el sentido de la vida en las palabras de nuestro pensamiento pero no hemos reconocido que los sentidos son más que palabras, y que la vida, más que pensamiento.






Autor: Juan Sebastián Campo Romero